LA NIÑA Y EL BUITRE
Tal como se ve en la fotografía del fotógrafo Kevin
Carter quien se llevó el Premio Pulitzer. Esta imagen ha quedado en mi
memoria y en la memoria de todos, por siempre. Es inevitable, creo que ha
tocado un lugar de esos que sólo algunas instantáneas logran tocar. No es para
menos: una pequeña niña desnutrida de Sudán yace
allí, en medio de la nada a punto de ser devorada por un buitre.
La fotografía recorrió por todo el mundo.
Pero qué opinión se lleva esta
fotografía por más que Kevin se allá llevado un premio. Quienes recuerdan la imagen, o la observan aquí por primera vez,
podrán comprender entonces porque esta fotografía ha sido
elegida como la instantánea que mejor ilustra los últimos 70 años de historia
de la humanidad.Sin duda la película revela algo que va más
allá de una historia. Es la realidad fotografiada en la que señala las
deficiencias y carencias que se vive en Sudán, África. Pero también lo que se
ve, es la poca ética profesional del fotógrafo
Kevin. Dicen que el fotógrafo esperó unos veinte minutos en la escena
hasta que el buitre abrió sus alas y Carter lo ahuyentó para proteger a la
niña. Pero nadie sabe que paso después, aunque el fotógrafo afirmó que ella se
recuperó lo suficiente para seguir camino pero no hay certezas. Es
por eso que Carter recibió duras críticas y algunos piensan que el fotógrafo
aprovechó la aberrante situación para ganar fama, incluso fue comparado con el
buitre, lo cual lo condujeron a que se suicidara
en 1994, por la presión de las críticas.
Existen fotógrafos que se dejan seducir por la vanidad. Algo que
seguramente pudo haberle pasado a Kevin Carter. Carter, en vez de bajar
inmediatamente la imagen a la realidad de esa niña y de su entorno, contando
cómo y en qué circunstancias la había realizado, permitió que la carga
simbólica de esa imagen como símbolo del hambre, justificara el premio.
Premio Pulitzer de fotografía de 1994
Otorgado a Kevin
Carter por su foto en la que una niña sudanesa se derrumba ante la
presencia de un buitre
Pero la
verdad resulto ser otra, otra muy distinta a lo que yo realmente pensaba y muchos también pensaban. Lejos de esta verdad no dicha en su momento, la gente
y muchos periodistas prefirieron completar la historia dramática que Carter
había fomentado adjudicándole la causa de su suicidio acontecido pocos meses
después a la foto en cuestión. Un equipo del diario El Mundo investigó, 18 años
después de la famosa foto, logró desentrañar la verdadera historia. Descubrió
que no era una niña sino un niño llamado Kong y murió hace cuatro años. Curioso
asunto la ceguera, sobre todo en el oficio periodístico. El niño tiene en la
foto una pulsera blanca. Esa pulsera es la identificación que el fondo para la
alimentación de Naciones Unidas le había colocado para su registro. Eso
implicaba que ese pueblo y en consecuencia ese niño estaban siendo asistidos
por el organismo internacional. La pulsera siempre estuvo
ahí. Sólo había que ampliar la foto, mirar los números de registro y saber la
localización exacta del niño. Pero como en un acto de magia, el colectivo
social y los periodistas como parte del mismo, solo vieron lo que quisieron
ver, hasta que el diario El Mundo hizo lo que se debía. A veces nos dejamos llevar por lo que vemos, pero no sabemos lo que realmente esta oculto en la fotografía, la base seria investigar primero antes de juzgar.