martes, 22 de octubre de 2013

Reseña critica



 LA NIÑA Y EL BUITRE

  Lamentablemente para muchos la desnutrición infantil, es la peor cara de la pobreza extrema que afecta a varias regiones del planeta. La mayoría de los niños menores de 5 años mueren por año en el mundo a causa de la desnutrición. Como sabemos la mala alimentación de poblados es uno de los problemas más graves que padece el continente africano. Las cuales podemos ver a través de diversos medios de comunicación.





   Tal como se ve en la fotografía del fotógrafo Kevin Carter quien se llevó el Premio Pulitzer. Esta imagen ha quedado en mi memoria y en la memoria de todos, por siempre. Es inevitable, creo que ha tocado un lugar de esos que sólo algunas instantáneas logran tocar. No es para menos: una pequeña niña desnutrida de Sudán yace allí, en medio de la nada a punto de ser devorada por un buitre. La fotografía recorrió por todo el mundo. 



   Pero qué opinión se lleva esta fotografía por más que Kevin se allá llevado un premio. Quienes recuerdan la imagen, o la observan aquí por primera vez, podrán comprender entonces porque esta fotografía ha sido elegida como la instantánea que mejor ilustra los últimos 70 años de historia de la humanidad.Sin duda la película revela algo que va más allá de una historia. Es la realidad fotografiada en la que señala las deficiencias y carencias que se vive en Sudán, África. Pero también lo que se ve, es la poca ética profesional del fotógrafo  Kevin. Dicen que el fotógrafo esperó unos veinte minutos en la escena hasta que el buitre abrió sus alas y Carter lo ahuyentó para proteger a la niña. Pero nadie sabe que paso después, aunque el fotógrafo afirmó que ella se recuperó lo suficiente para seguir camino pero no hay certezas. Es por eso que Carter recibió duras críticas y algunos piensan que el fotógrafo aprovechó la aberrante situación para ganar fama, incluso fue comparado con el buitre, lo cual lo condujeron  a que se suicidara en 1994, por la presión de las críticas.


    Existen fotógrafos  que se  dejan seducir por la vanidad. Algo que seguramente pudo haberle pasado a Kevin Carter. Carter, en vez de bajar inmediatamente la imagen a la realidad de esa niña y de su entorno, contando cómo y en qué circunstancias la había realizado, permitió que la carga simbólica de esa imagen como símbolo del hambre,  justificara el premio.
 

 



 Premio Pulitzer de fotografía de 1994 
 Otorgado a Kevin Carter por su foto en la que una niña sudanesa se derrumba ante la presencia de un buitre



     



Pero la verdad resulto ser otra, otra muy distinta a lo que yo realmente pensaba y muchos también pensaban. Lejos de esta verdad no dicha en su momento, la gente y  muchos periodistas prefirieron completar la historia dramática que Carter había fomentado adjudicándole la causa de su suicidio acontecido pocos meses después a la foto en cuestión. Un equipo del diario El Mundo investigó, 18 años después de la famosa foto, logró desentrañar la verdadera historia. Descubrió que no era una niña sino un niño llamado Kong y murió hace cuatro años. Curioso asunto la ceguera, sobre todo en el oficio periodístico. El niño tiene en la foto una pulsera blanca. Esa pulsera es la identificación que el fondo para la alimentación de Naciones Unidas le había colocado para su registro. Eso implicaba que ese pueblo y en consecuencia ese niño estaban siendo asistidos por el organismo internacional. La pulsera siempre estuvo ahí. Sólo había que ampliar la foto, mirar los números de registro y saber la localización exacta del niño. Pero como en un acto de magia, el colectivo social y los periodistas como parte del mismo, solo vieron lo que quisieron ver, hasta que el diario El Mundo hizo lo que se debía. A veces nos dejamos llevar por lo que vemos, pero no sabemos lo que realmente esta oculto en la fotografía, la base seria investigar primero antes de juzgar.